No
existe una cura real para las alergias, pero es posible aliviar sus
síntomas. La única forma de controlar las alergias es
reducir o eliminar la exposición a los alergenos. Esto significa
que los padres deben educar a sus hijos desde pequeños, no sólo
sobre la alergia en sí misma, sino también sobre las reacciones
que pueden presentar si ingieren o entran en contacto con el alergeno.
Informar
a todas y cada una de las personas que están al cuidado de su
hijo (desde los monitores y profesores del colegio o guardería
hasta los familiares y los padres de sus amigos) sobre la alergia que
éste padece es igual de importantes para reducir al máximo
los síntomas alérgicos del niño.
Amamantar
a los niños durante al menos cuatro meses o más puede
ayudar a prevenir la dermatitis atópica, la alergia a la leche
de vaca y las sibilancias en la primera infancia.
Sin embargo,
cambiar la dieta de una madre durante el embarazo o durante la lactancia
no parece ayudar a prevenir afecciones relacionadas con las alergias.
Para la
mayoría de los niños, cambiar la dieta o las leches maternizadas
(fórmulas) especiales no parece prevenir estos problemas. Si
hay antecedentes familiares de eccema y alergias en uno de los padres,
hermano o hermana, hable con el pediatra acerca de la alimentación
de su bebé. El momento apropiado para introducir alimentos sólidos
en general, al igual que el uso de varios alimentos específicos,
puede ayudar a prevenir algunas alergias.
Igualmente
existe alguna evidencia de que los bebés expuestos a ciertos
alergenos transmitidos a través del aire (como los ácaros
del polvo y la caspa de los gatos) tienen menos probabilidad de desarrollar
alergias conexas. Esto se denomina la "hipótesis de la higiene"
y surgió de la observación de que los bebés en
las granjas tienden a tener más pocas alergias que los bebés
que crecen en ambientes más estériles.
Una vez
que las alergias se han desarrollado, el hecho de tratarlas y evitar
cuidadosamente las cosas que causan reacciones pueden prevenirlas en
el futuro.
Las
características clínicas generales de las reacciones alérgicas
son:
- Anafilaxia
(Shock anafiláctico): Es una reacción originada principalmente
por antibióticos y otras drogas.
- Rinitis
alérgica: Afecta a la mucosa nasal y es causada por pólenes
de árboles, gramíneos, etc.
- Alergia
alimentaria: Los principales signos son gastrointestinales y cutáneos.
- Dermatitis
atópica: Es una inflamación crónica en
la piel asociada con alérgenos alimentarios o aeroalérgenos
en niños, mientras que en adultos esta asociada a la exposición
a aeroalérgenos.
- Asma:
Es una enfermedad inflamatoria muy compleja que afecta a los pulmones.
Existen dos tipos de asma en cuanto a su causa: · Asma extrínseca:
Es el asma atópica (que no está ligada a un lugar preciso),
donde el sistema inmune actúa como un disparador del proceso
de la transformación de los tejidos orgánicos de la mucosa
bronquial y constituye más del 50 % de los casos de asma, se
caracteriza por su predominio nocturno junto a una hiperactividad de
las vías aéreas frente a la exposición a antígenos
comunes inhalados del medio ambiente. · Asma intrínseca.
La segunda es clínicamente indistinguible del asma atópica,
pero no guarda relación con alteraciones en el sistema inmune
y, en general, se manifiesta en adultos. Se relaciona con alteraciones
funcionales de la mucosa bronquial. Cuando más temprana sea la
detección de esta alteración pulmonar, mayores serán
las posibilidades de revertirlo mediante el empleo de fármacos.
La principal medida de prevención primaria consiste en identificar
y evitar el contacto con el/los alérgeno/s y luego recurrir a
la farmacoterapia.
Para diagnosticar
una enfermedad alérgica se debe establecer una correlación
entre la sintomatología observada, un alérgeno desencadenante
y la participación del sistema inmune, esto se inicia con una
historia clínica del paciente, considerando los antecedentes
familiares, y un examen físico. En muchos casos se debe recurrir
a una serie de pruebas complementarias que permiten poner en evidencia
la presencia del alérgeno sospechoso.