Las
alergias son, según Gell y Coombs, de cuatro tipos:
1.
Inmediatas: Basadas sobre la reacción al IgE
2. Citotóxica.
3. De complejos inmunes.
4. Retardadas.
Una sustancia
frecuentemente inofensiva puede provocar en ciertos casos reacciones
patológicas del tipo alérgico. Ciertos tratamientos se
basan en la rehabituación del organismo, a esto se le denomina
desensibilización.
Tipos
de alergia, según el origen del alérgeno:
-
Los alergenos aerotransportados más frecuentes:
Algunas
de las sustancias más habituales a las que es alérgica
la gente son aerotransportadas (transportadas por el aire). Seguidamente
describimos los más habituales:
* Los
ácaros del polvo son una de las causas más frecuentes
de la alergia. Estos insectos microscópicos viven a nuestro alrededor
y se alimentan de los millones de células de piel muerta que
se desprenden cada día de nuestros cuerpos. Los ácaros
del polvo son el principal componente alérgico del polvo doméstico,
que contiene muchas otras partículas como, por ejemplo, fibras
de tejidos y bacterias, así como alergenos microscópicos
de origen animal. Presentes a lo largo de todo el año en la mayor
parte de EE.UU. y de otros países (aunque no viven a grandes
altitudes), los ácaros del polvo abundan en la ropa de cama,
los tapizados, las alfombras y las moquetas.
* El
polen es otra de las principales causas de alergia (la mayoría
de la gente conoce la alergia al polen con el nombre de fiebre del heno).
Los árboles, los arbustos, el césped y la hierba de prados
y pastos liberan estas partículas minúsculas al aire para
fecundar otras plantas. La alergia al polen es estacional, y el tipo
de polen al que es alérgico un niño determinará
cuándo presentará síntomas alérgicos. Por
ejemplo, en los estados del Atlántico Medio de EE.UU., la polinización
de los árboles comienza en febrero y marzo, la de los pastos
tiene lugar entre mayo y junio, y la de la ambrosia entre agosto y octubre;
por lo tanto, las personas que sean alérgicas a estos tipos de
polen tendrán más probabilidades de presentar síntomas
en esas épocas del año.
La determinación
de los niveles de polen que hay en el aire puede ayudar a las personas
alérgicas al polen a saber en qué medida pueden empeorar
sus síntomas en un día en concreto. Los niveles de polen
suelen ser más altos por la mañana y en los días
cálidos, secos y ventosos, mientras que son más bajos
en los días húmedos y fríos. Los niveles de polen
que se facilitan en algunos partes meteorológicos locales, aunque
no suelen ser exactos, pueden ayudar a planificar las actividades al
aire libre.
* El
moho, otro alergeno habitual, está compuesto por hongos que
proliferan en ambientes cálidos y húmedos, tanto en interiores
como en el exterior. En el exterior, el moho se forma en zonas mal drenadas
donde se acumula el agua y/o la humedad, por ejemplo, en los montones
de hojas en descomposición o en los contenedores de abono. En
interiores, el moho prolifera en lugares oscuros y poco ventilados como,
por ejemplo, baños y sótanos con humedades o goteras.
El olor a humedad sugiere la presencia de moho. Aunque el moho tiende
a ser estacional, puede crecer durante todo el año, especialmente
en interiores.
* Los
alergenos de origen animal, en su mayoría procedentes de
animales domésticos homeotermos (de sangre caliente) pueden desencadenar
reacciones alérgicas en niños y adultos. Cuando el animal
se lame, la saliva se le deposita en el pelaje o las plumas. A medida
que la saliva se seca, las partículas proteicas son transportadas
por el aire y se adhieren a los tejidos que hay en el entorno doméstico.
Los gatos son los "peores enemigos" de las personas alérgicas
porque la proteína de su saliva es diminuta y porque estos animales
tienden a lamerse más que otros como parte del aseo diario.
* Las
cucarachas también son alergenos que se pueden encontrar
en el entorno doméstico, sobre todo en áreas urbanas.
Es posible que la exposición a edificios infestados de cucarachas
sea una de las principales causas de las mayores tasas de asma entre
los niños que viven en grandes núcleos urbanos.
- Los alergenos alimentarios más habituales
La Academia
Americana de Alergia, Asma e Inmunología estima que hasta 2 millones
de niños norteamericanos, o el 8% de todos los niños de
EE.UU. padecen alergias alimentarias, y que hay ocho alimentos que son
los "culpables" de la mayoría de las alergias alimentarias
infantiles: los huevos, el pescado, la leche, los cacahuetes, el marisco,
la soja, los frutos secos y el trigo.
* Leche
de vaca (o proteína de la leche de vaca): Entre el 1% y el
7,5% de los lactantes son alérgicos a las proteínas presentes
en la leche de vaca y en las leches infantiles elaboradas con leche
de vaca. En torno al 80% de las leches artificiales comercializadas
están elaboradas con leche de vaca. Cuando un lactante (o un
niño o un adulto) tiene alergia a la proteína de la leche
de vaca significa que su sistema inmunitario reacciona de forma anómala
cuando toma leche de fórmula porque ésta contiene las
proteínas presentes en la leche de vaca que se utiliza para elaborarla
la mayoría de las leches infantiles. Las proteínas de
la leche también pueden ser un ingrediente "ocultado"
en muchos alimentos preparados.
* Huevos:
La alergia al huevo, una de las alergias alimentarias más frecuentes
en lactantes y niños pequeños, puede plantear grandes
desafíos a los padres. Puesto que los huevos se utilizan en muchos
alimentos de consumo infantil -en bastantes casos como ingredientes
"ocultos"-, la alergia al huevo es difícil de diagnosticar.
Este tipo de alergia se suele manifestar muy precozmente, pero la mayoría
de los niños la superan alrededor de los 5 años de edad.
La mayoría de los niños que padecen esta alergia son alérgicos
a las proteínas de la clara, pero algunos tampoco toleran las
proteínas de la yema.
* Pescado
y marisco: las proteínas del pescado pueden provocar diversos
tipos de reacciones alérgicas. Este tipo de alergia alimentaria
también es una de las más frecuentes en los adultos, y
los niños no siempre la acaban superando con la edad.
* Cacahuetes
y frutos secos: Los cacahuetes se encuentran entre los alergenos
alimentarios que provocan reacciones más graves, y a veces desencadenan
reacciones que pueden poner en peligro la vida del paciente. En EE.UU.,
hay aproximadamente 1,5 millones de personas alérgicas a los
cacahuetes (que no son realmente un fruto seco, sino una legumbre, es
decir, pertenecen a la familia de los guisantes y las lentejas). La
mitad de las personas alérgicas a los cacahuetes también
son alérgicas a los frutos secos, como las almendras, las nueces
y los anacardos, y a menudo a las pipas de girasol y a las semillas
de sésamo.
* Soja:
Al igual que los cacahuetes, las habas de soja son legumbres. La alergia
a la soja tiene una mayor incidencia entre los lactantes que en los
niños mayores; aproximadamente entre el 30% y el 40% de los bebés
que son alérgicos a la proteína de la leche de vaca también
lo son a la proteína de las leches infantiles elaboradas con
soja. Las proteínas de la soja, como "soya", es a menudo
un ingrediente "ocultado" en alimentos preparados.
* Trigo:
Las proteínas del trigo se encuentran en muchos alimentos de
consumo habitual -algunos es más obvio que otros. Al igual que
con cualquier alergia, existen distintos tipos de alergia al trigo y
distintos grados de alergia. A pesar de que la alergia al trigo a menudo
se confunde con la enfermedad celíaca, existe una diferencia
entre ambas. La enfermedad celíaca está provocada por
una sensibilidad de por vida al gluten, que es una proteína presente
en el trigo, la avena, el centeno y la cebada. Generalmente se desarrolla
entre los 6 meses y los 2 años de edad, y esta sensibilidad lesiona
las paredes del intestino delgado.
-
Otros alergenos habituales
* Veneno
de insecto. En la mayoría de los niños, una picadura
de insecto sólo se asocia a inflamación, enrojecimiento
y picor en el lugar de la picadura, aparte de unas pocas lágrimas.
Pero, si un niño es alérgico al veneno de determinado
insecto, una picadura de ese insecto podrá provocarle síntomas
más graves. Aunque algunos médicos y padres creían
que la mayoría de niños, a la larga, acaban superando
este tipo de alergias, en un estudio reciente se ha constatado que las
alergias al veneno de insecto suelen persistir durante la etapa adulta.
* Medicamentos.
Los antibióticos -medicamentos utilizados para tratar infecciones-
son los fármacos que provocan más reacciones alérgicas.
Hay muchos otros medicamentos, incluyendo los que se venden sin receta
médica, que también pueden provocar reacciones alérgicas.
Si usted sospecha una alergia de medicina, hable con su médico
primero antes asumir una reacción es un signo de alergia.
* Sustancias
químicas. Algunos productos de belleza y algunos detergentes
para la ropa provocan en algunas personas erupciones asociadas a picor.
Esto suele obedecer a que esas personas son alérgicas a los componentes
químicos de tales productos. Los tintes, los productos de limpieza
de uso doméstico y los pesticidas utilizados en jardinería
pueden provocar reacciones alérgicas en algunas personas.
Algunos
niños también tienen lo que se conoce como reacciones
cruzadas. Por ejemplo, los niños que son alérgicos al
polen de abedul pueden presentar reacciones alérgicas cuando
ingieren manzanas porque la manzana contiene una proteína similar
a la del polen de abedul. Otro ejemplo es que los niños alérgicos
al látex (el material de los guantes y otros artículos
de uso hospitalario) tienen más probabilidades de ser alérgicos
a los kiwis y a los plátanos.
* Alergia a alimentos
* Alergia al polen (polinosis, arcaicamente "fiebre del heno")
* Alergia a los ácaros del polvo
* Alergia a las picaduras de ciertos insectos (por ejemplo: abeja)
* Alergia a los animales
Alergia
a los metales
La alergia
más frecuente que se puede citar entre las de este tipo es la
alergia al níquel, el cual se halla presente en prácticamente
todas las aleaciones de metales no-nobles y a veces en algunas aleaciones
de oro bajo.
La alergia
al níquel está mediada por un mecanismo de hipersensibilidad
tipo 4, con inflamación producida por liberación de mediadores
directamente por los linfocitos. Los síntomas más frecuentes
son la producción de eccemas en la zona de contacto con los metales
(bisutería, metales de cierres de ropa interior, etc.).
La mejor
manera de prevenirla es evitando el contacto con estos metales, y una
vez aparecida, con corticosteroides (corticoides) aplicados localmente
a corto plazo. Aunque los síntomas desaparezcan y la alergia
parezca remitir, la naturaleza de la sensibilización es crónica,
con épocas de más o menos tolerancia.